Alejandro Cabeza tiene 23 años y un recorrido interesante en el fútbol. Se formó en Independiente del Valle y el año pasado se coronó campeón de la Copa Sudamericana con indicadores atractivos: marcó cuatro goles en la campaña consagratoria del equipo rayado y dio cuatro pases gol.

La última asistencia para un tanto se la dio a Christian Dájome, en la victoria 3-1 ante Colón de Santa Fe, el 9 de noviembre en Asunción. Aquel día, Independiente levantó el trofeo internacional.

Cabeza es bien valorado en el club de Sangolquí, pero su plan de crecimiento estaba truncado. “Sentíamos que para ser un jugador de 23 años tenía pocos minutos. No podíamos darle más minutos. Por eso consensuamos para que vaya a un equipo que pueda darle eso, más tiempo en cancha, más rodaje”, razona el entrenador Miguel Ángel Ramírez.

Entonces, entró en juego Aucas. El equipo oriental tentó al delantero para que formase parte de su plantilla y el esmeraldeño aceptó el reto. El pasado viernes, él se puso la elástica oro y grana y cumplió su primer entrenamiento. Estará un año a préstamo en el club.

Casi a la misma hora del pasado viernes, otro jugador hacía el recorrido inverso de Cabeza: dejaba el Aucas y se convertía en refuerzo del Independiente del Valle. Era Edson Montaño, el ariete de 29 años que ahora luchará por un puesto de delantero junto con el panameño Gabriel Torres.

La pandemia y la posterior cuarentena no fueron limitantes para que los equipos hiciesen transferencias o saliesen a buscar jugadores en el mercado.

Nueve profesionales del fútbol (seis jugadores y tres entrenadores) han llegado a siete distintos clubes de la Serie A desde marzo hasta ayer. Como contraparte, otros 12 trabajadores han salido de sus instituciones: nueve jugadores y tres directores técnicos).

El equipo más activo en el mercado ha sido Aucas. El cuadro oriental, último en la tabla de la A -un hecho “circunstancial”, según el gerente Andrés Báez- despidió a su técnico Máximo Villafañe y contrató para un tercer período en el club a Darío Tempesta.

Antes de la llegada del DT, el club negoció la salida de los zagueros Tomás Oneto y Édison Carcelén y del golero Fernando Fernández.

Aucas quería que Johan Lara, arquero juvenil de la Selección Sub 20, tuviese más minutos en Primera y fuera relevo del titular Damián Frascarelli, pero Tempesta vio necesario traer un guardameta más.

Por ello recurrió a un conocido: José Cárdenas, de 25 años, con quien trabajó el año pasado y el inicio de esta temporada en el América de Quito

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO

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